Naguib Mahfuz
miércoles, 29 de junio de 2011
Biografía
El 11 de diciembre de 1911 nació en El Cairo Naguib Mahfuz, el escritor egipcio que, a lo largo de su trayectoria, no sólo fue galardonado con el prestigioso Premio Nobel de Literatura, sino que también obtuvo el Premio Nacional de las Letras Egipcias y el Collar de la República, entre otros reconocimientos.
Su pasión por las letras ya fue evidente desde su adolescencia, época en la que empezó a interesarse por la Filosofía, carrera que cursó en la Universidad Rey Faruk I. Además de dedicarse a escribir artículos para diversas revistas, por ese entonces Mahfuz se propuso como desafío perfeccionar su dominio del inglés mediante la traducción al árabe de algunas obras, entre las que figuran, por ejemplo, “El antiguo Egipto”, de James Baikie.
En 1994, tras ser atacado por unos extremistas islámicos que consideraban a su producción literaria como una blasfemia contra la religión musulmana, este egipcio que supo ganarse la vida como empleado del Ministerio de Asuntos Religiosos, comenzó a sufrir algunas consecuencias físicas que derivaron en una dificultad para escribir con normalidad. Dos años después, sería calificado de hereje por un grupo radical islámico y sentenciado a muerte, razón por la cual el escritor pasó sus últimos años de vida recluido en su hogar bajo protección policial. Por ese entonces, sólo participó de algunas reuniones literarias desarrolladas en El Cairo y se dedicó a publicar columnas de actualidad en el semanario “Al-Ahram Weekly”.
“Trilogía de El Cairo”, “Entre dos palacios”, “Hijos de nuestro barrio”, “El callejón de los milagros” (adaptada al cine por el cineasta mexicano Jorge Fons), “El ladrón y los perros”, “Charlas de mañana y tarde”, “El sendero” y “Voces de otro mundo” son algunas de las obras creadas por este escritor que falleció el 30 de agosto de 2006 en el Hospital de la Policía de Al Aguza, víctima de una úlcera sangrante.
Su pasión por las letras ya fue evidente desde su adolescencia, época en la que empezó a interesarse por la Filosofía, carrera que cursó en la Universidad Rey Faruk I. Además de dedicarse a escribir artículos para diversas revistas, por ese entonces Mahfuz se propuso como desafío perfeccionar su dominio del inglés mediante la traducción al árabe de algunas obras, entre las que figuran, por ejemplo, “El antiguo Egipto”, de James Baikie.
En 1994, tras ser atacado por unos extremistas islámicos que consideraban a su producción literaria como una blasfemia contra la religión musulmana, este egipcio que supo ganarse la vida como empleado del Ministerio de Asuntos Religiosos, comenzó a sufrir algunas consecuencias físicas que derivaron en una dificultad para escribir con normalidad. Dos años después, sería calificado de hereje por un grupo radical islámico y sentenciado a muerte, razón por la cual el escritor pasó sus últimos años de vida recluido en su hogar bajo protección policial. Por ese entonces, sólo participó de algunas reuniones literarias desarrolladas en El Cairo y se dedicó a publicar columnas de actualidad en el semanario “Al-Ahram Weekly”.
“Trilogía de El Cairo”, “Entre dos palacios”, “Hijos de nuestro barrio”, “El callejón de los milagros” (adaptada al cine por el cineasta mexicano Jorge Fons), “El ladrón y los perros”, “Charlas de mañana y tarde”, “El sendero” y “Voces de otro mundo” son algunas de las obras creadas por este escritor que falleció el 30 de agosto de 2006 en el Hospital de la Policía de Al Aguza, víctima de una úlcera sangrante.
martes, 28 de junio de 2011
El callejón de los milagros

El callejón de los milagros de Naguib Mahfuz:
Una panadera que acosa a su esposo, un vendedor de caramelos, una alcahueta y un dentista, un comerciante, la joven Hamida, hermosa, pobre y ambiciosa... Todos ellos integran el peculiar universo del callejón Midaq, en el corazón de El Cairo. Ahí se encuentra un café donde la radio ha sustituido a los poemas y donde los hombres se reúnen para su cotidiana ceremonia del té. La calle, con su sórdida meseria y sus mil colores, es el testimonio de una apasionante trama que expresa las contradicciones humanas.
“He nacido en los viejos barrios de El Cairo y loa amo. Pienso que en la base de la escritura hay una especie de amor, por un lugar, por una gente, por una idea. Estos barrios viejos lo son todo para mí, como una esposa única.”
Naguib Mahfuz a Salwa Al Neimi
Magazine Littéraire
“La tensión es constante. Los detalles meticulosos y precisos de las descripciones son absolutamente soberbios.”
The Times Literary Supplement
Londres
“Flaubert es un nombre fundamental en la literatura de Occidente, porque con él nace la novela moderna. De la misma forma, puedo afirmar que Mahfuz ha desempeñado en cierto modo un papel similar en la lengua y prosa árabe”.
André Miquel
Traductor, novelista
Profesor en el Collège de France
El personaje del mes
Cómo es: "Cuando se sentó a la mesa mostrando su espectral rostro desnudo, afilado y un poco demoníaco con la barbita canosa y las cejas hirsutas, con los ojos de lagarto extraviado y su trémula mano tanteando la cuchara sobre el mantel, tenía el aspecto de un decrépito y domesticado Buffalo Bill, ya sin lustrosa cabellera de plata, sin Winchester ni puntería, pero dispuesto todavía a dar mucha guerra".
Qué dicen de él: "-¡Anda ya, Hombre Invisible, desnúdate¡- gritó uno de los chicos, y todos rodearon al capitán y corearon:-¡Que se desnuuude, que se desnuuude¡".
Qué dice él: "¡Eh, vosotros, no os acerquéis demasiado a esta cloaca, que está acumulando gases¡ ¡Lo digo muy en serio, puñeteros¡¡Y no se os ocurra echar un petado dentro ...¡"
PERSONAJE:
OBRA:
Qué dicen de él: "-¡Anda ya, Hombre Invisible, desnúdate¡- gritó uno de los chicos, y todos rodearon al capitán y corearon:-¡Que se desnuuude, que se desnuuude¡".
Qué dice él: "¡Eh, vosotros, no os acerquéis demasiado a esta cloaca, que está acumulando gases¡ ¡Lo digo muy en serio, puñeteros¡¡Y no se os ocurra echar un petado dentro ...¡"
PERSONAJE:
OBRA:
martes, 10 de mayo de 2011

El último encuentro es una novela corta, cuyo tema formal es el reencuentro de dos amigos después de cuarenta y un años de distanciamiento, físico y espiritual, después de haberse tratado como hermanos desde pequeños, cuando compartían internado en una escuela militar. Está ambientada en el imperio austro-húngaro, ya en decadencia, y las descripciones del antiguo esplendor de la familia, las cacerías, los bailes, el emperador, los menús y la colocación de los servicios de mesa…en un momento hay un cameo de la emperatriz Sissi, que pasa lánguidamente junto a uno de los protagonistas, que la admira por su delgadez y elegancia….en fin, que uno se introduce muy fácilmente en el contexto y se deja mimar por el lenguaje.
Lo curioso es que, de los dos amigos, el errante, digamos, el que se marcha, es un tal Kònrad, de origen polaco, de temperamento artístico, obligado a la carrera militar por la familia, de honorable ascendencia pero venida a menos, cuya descripción y la de su destino errante, Singapur y Malasia, y su nueva nacionalidad, la británica, nos produce un eco muy familiar.
La obra es un alegato a favor de la amistad. La amistad entre dos hombres, pero la amistad en general, también. Y ello nos lleva de nuevo a Joseph Conrad, cuyo tema tantas veces frecuentado es también la amistad, la fidelidad entre dos seres humanos que se identifican mutuamente, como remarcaba Montaigne en sudelicioso ensayo Sobre la amistad que escribió basado en su amigo La Boêtie.
Como muestra, un botón:
“Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. (…) ¿Qué valor tendría la amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca recompensa? (…) Tenemos que soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros, por sus cualidades morales o intelectuales.”
Y aquí Marai se descubre como un magnífico observador de la naturaleza humana, deshojando una cantidad de reflexiones deliciosas y muy enriquecedoras, según va avanzando la conversación, que en realidad es un monólogo, un largo monólogo ante un interlocutor silencioso y asombrado, donde vamos descubriendo las sinuosidades del alma humana y los misterios de nuestra naturaleza, bajo una apariencia de normalidad y de perfecta corrección. Lógicamente hay una mujer, -casi siempre hay una mujer…-también encerrando un misterio. En realidad hay varias mujeres: la madre francesa, la nodriza que le acompaña desde la infancia hasta la vejez, la esposa… En un mundo fundamentalmente masculino, el mundo militar, del honor, de los valores viriles, el mundo del padre, el del protagonista y su amigo, que les arropa y a la vez les aísla del mundo exterior, del que Kònrad trata de escapar, primero centrándose en la música y en el arte, y luego en las tierras lejanas de los trópicos, huyendo de una culpabilidad que es imposible de borrar. La culpabilidad: otro clásico tema conradiano, que aquí también aflora entre las divagaciones del protagonista.
Pero Marai se concentra, en esta obra, en las reflexiones del protagonista principal, y aunque el relato está contado en tercera persona, la mayoría del tiempo el protagonista está hablando o pensando, y por tanto en primera persona, con lo que hace muy fácil o identificarse con él, o, al menos, implicarse, como si nosotros fuéramos el contertulio a quien van dirigidas todos esos monólogos. El otro, el amigo, sólo aparece como un receptor de la discursividad ajena, con lo que nosotros los lectores, ocupamos su lugar con facilidad. El amigo calla. Escucha, asiente o niega, pero es un mero oidor. Son las reflexiones del protagonista principal las que soportan el peso de la historia. Y el final, al que se dirige toda la explicación, queda en el aire, a la espera que el lector, que también es un oidor, decida cuál ha sido la culpa y el pecado de quién. Que en realidad no importan. Lo que importa es cómo se llega a ello, las reflexiones que se encadenan hasta llegar a una conclusión. El tiempo ralentiza las emociones, y proporciona la ocasiónpara analizar las relaciones humanas, el amor, la amistad, el honor, la traición, la cobardía y el valor.
El personaje del mes
Cómo es: “Era alta y rubia. El pelo corto, color miel (…) A los cuarenta y cinco cumplidos sus piernas esbeltas y firmes avanzaban imprimiendo al cuerpo ese elástico balanceo propio de los adolescentes. El rostro redondo, los labios sobresalientes y bien delineados, denunciaba la sangre macedónica. Los dientes delanteros grandes y ligeramente prominente le daban una perpetua expresión burlona e infantil. La voz, algo ronca, pasaba de los acentos graves a una gama cantarina cuando deseaba afirmar algo con énfasis.
Qué dicen de ella: ”No tenía la menor idea del valor del dinero y lo usaba indiscriminadamente sin parar mientes en quién era el dueño. Tampoco tenía apego alguno por las cosas, de las que podía prescindir con una facilidad instantánea”.
Qué dice ella: ”Tengo la idea de cómo vamos a salir de aquí con dinero suficiente y sin mucho trabajo. (…) Escucha, se trata de poner una casa de citas ala que asistirán exclusivamente aeromozas de las compañías de la aviación que pasan por panamá y de otras muy conocidas”.
PERSONAJE:
OBRA:
Qué dicen de ella: ”No tenía la menor idea del valor del dinero y lo usaba indiscriminadamente sin parar mientes en quién era el dueño. Tampoco tenía apego alguno por las cosas, de las que podía prescindir con una facilidad instantánea”.
Qué dice ella: ”Tengo la idea de cómo vamos a salir de aquí con dinero suficiente y sin mucho trabajo. (…) Escucha, se trata de poner una casa de citas ala que asistirán exclusivamente aeromozas de las compañías de la aviación que pasan por panamá y de otras muy conocidas”.
PERSONAJE:
OBRA:
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